Soy así….. y ¿qué?


SoberbiaHabrán escuchado alguna vez a alguien decir “soy así… y ¿qué?” “le guste a quien le guste”. Esto se refiere a ciertos comportamientos recurrentes de esa persona, los cuales, seguramente, provocan molestia o heridas en otras personas, motivo por el cual quien es referido defiende su comportamiento o actitud con un “soy así… y ¿qué?”. ¿Qué hace que nos aferremos a ciertas conductas y las repitamos una y otra vez, incluso a aquellas que nos hacen infelices y más aún, aquellas que hieren a otras personas?

Estos comportamientos recurrentes provienen de patrones de conducta adquiridos, y se refieren a modelos de acción que se repiten frente a un acontecimiento, pues el modo de actuar está grabado en el subconsciente. Nuestra mente subconsciente es responsable de buena parte de los éxitos y fracasos que logremos en la vida. Por tanto, el hecho de que ciertas conductas nuestras se repitan todo el tiempo, se debe al subconsciente. Pues sí, la mente subconsciente se encarga de la repetición de los comportamientos aprendidos, cosa muy útil, ya que nos permite resolver las situaciones más rápidamente cuando se presentan de nuevo. Por ejemplo, una vez que aprendemos que la puerta del horno quema, usaremos un paño para abrirla la próxima vez y así evitaremos quemarnos. Esto lo llamaremos Patrón Positivo, pues su aprendizaje provocó una acción adecuada.

Pero hoy estoy hablando de los Patrones Negativos, la mayoría producto de nuestras experiencias vividas. Como un ejemplo extremo, pero no por eso menos cierto, se encuentran aquellas personas que padecen patrones de vida dramáticos, sus vidas son dramas interminables. Si te encuentras con alguien así en la calle y cometes el error de preguntarle ¿cómo estás?, de inmediato te cuenta que el perro se le acaba de morir, que el auto se descompuso, que los medicamentos no le hacen nada, que a la vecina de al lado le entraron a robar, etc., etc., y etc. Otro muy conocido es el Patrón del enfermizo o más conocido como “hipocondríaco”. Estas personas están mentalizadas para sentirse siempre enfermos, aunque no lo estén. Aquellos que se sienten indispensables, también actúan según un Patrón que aprendieron, probablemente del comportamiento de sus padres o de personas cercanas. Es importante mencionar que cada cosa que vemos, oímos o experimentamos no genera necesariamente un Patrón de comportamiento. Para que se cree un Patrón es necesario que la información sea recibida repetidamente antes de echar raíces y el incidente tiene que ir acompañado de una emoción fuerte para imprimirse en el subconsciente e influir luego en el comportamiento de la persona. Cuanto más a menudo se repite el mensaje, más profundamente se graba en el subconsciente. Cuanto más fuerte es la emoción que acompaña a un acontecimiento, con mayor fuerza se graba esa emoción en el subconsciente. Otros patrones de conducta negativos que podemos identificar son la obsesión con el pasado o con el futuro, el sentirse dueño de la verdad, vivir en función de los problemas propios y ajenos o vivir en función de la aprobación de los demás, nunca perdonarse ni perdonar a los demás.

Estos son sólo algunos de los patrones negativos con los cuales nos podemos encontrar diariamente, en nosotros mismos, en nuestros cercanos, o en personas con las cuales socializamos. Sin embargo, más que enunciar una lista enorme de patrones negativos que finalmente nos puede desmoralizar, los invito a hacer algo más constructivo y es buscar identificar los patrones de conducta que obstaculizan sus vidas, aquellos comportamientos que les desagradan y que generalmente provocan disgusto en otros y en ustedes mismo. Ese es el punto de partida de esta importante tarea de sacarnos una mochila cargada de piedras pesadas que no nos permiten avanzar por el gran peso que llevamos en nuestras espaldas. Es hora de identificar cada una de estas piedras, tomarlas una a una y sacarlas definitivamente de tu vida. Saquemos de nuestro subconsciente aquellos patrones de conducta que nos molestan y pasémoslos a nuestro consciente presente, de manera de poder primero, identificarlos, luego encontrar cual es el comportamiento o conducta que nos molesta, o el resultado de dicha conducta que nos incomoda y finalmente desechar, paulatinamente, dicho patrón, reemplazándolo por conductas que me reporten bienestar personal y espiritual.

Andrea Martel Sotomayor

Extracto del Libro “Magia y emoción, una sola cuestión“.

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