La educación emocional y los gritos de una sociedad colapsada


EjecutivoÉl es Pedro Gutiérrez, un ejecutivo, a cargo de un equipo de 50 personas, en una gran empresa de prestigio con presencia en todo el territorio nacional. Es casado, tiene 3 hijos, tiene un buen auto, al igual que su señora, vive en el barrio alto y tiene dos hijos en un colegio privado y uno en la universidad.

Esta descripción de Pedro Gutiérrez, aún cuando es muy escueta, permite al común de la gente calificarlo más menos con las siguientes características o clasificarlo como el estereotipo que sigue:

Un ejecutivo exitoso, con un buen nivel de ingreso, con cuenta corriente bancaria, línea de crédito y tarjeta de crédito con un cupo en pesos y en dólares. Tiene asesora del hogar que hace las labores domésticas y una niñera que está al cuidado de los hijos. Vive en un barrio acomodada, tiene casa propia y vacaciona en el extranjero. Su esposa asiste al gimnasio diariamente y a la peluquería y spa, una vez a la semana, etc. ¡Una vida de ensueño! ¡La vida que todos quisieran tener!

Pero ¿Cómo es realmente la vida de Pedro Gutiérrez?  La verdad, es que nos hacemos una imagen de la vida entera de una persona, con muy poca información. Lo que no muchos saben es que Pedro Gutiérrez trabaja desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. Que la empresa lo presiona diariamente por el cumplimiento de las metas y los estándares de calidad y satisfacción del cliente externo e interno. Que diariamente debe atender las necesidades de 50 subalternos y de cientos de clientes muy demandantes y muy poco pacientes. Que tiene que lidiar con un jefe cuyo estrés es equivalente al tamaño de la compañía que dirige y cuya tolerancia al fracaso o frustración es cercana a cero. Sumado a esto, Pedro Gutiérrez debe manejar 1 hora desde su casa hacia su trabajo y viceversa,  y cuando llega por fin a su casa, la niñera ya tiene a los niños durmiendo y su señora no está, pues se ha reunido con sus amigas en el pub o se encuentra en el gimnasio o spa. Por tanto cena solo, y luego se acuesta en un estado deplorable de cansancio. Sin embargo, pese a su agotamiento, Pedro no puede conciliar el sueño, puesto que el cumplimiento de las metas ha estado por debajo de lo esperado, lo cual debe revertir cuanto antes, dado que esto le repercute fuertemente en su sueldo, por tanto en su estándar de vida. Ya lleva 8 meses sin cumplir la meta de la compañía y siente una enorme frustración y un miedo inmenso a perder su trabajo. Sus dos hijos asisten a un establecimiento privado cuya colegiatura por cada niño supera el ingreso mínimo mensual, y los últimos dos meses ha podido pagar sólo una de las dos colegiaturas. Su esposa continúa asistiendo diariamente al gimnasio y tampoco ha dejado de ir a la peluquería y al Spa. Pedro y su esposa están distanciados, pues casi no se ven durante la semana y cuando se encuentran en la noche, siempre hay un motivo de discusión, debido al colapso que está viviendo Pedro y al desinterés que siente su esposa de parte de su marido. Para colmo, la casa no es propia como parece, sino que es del banco, pues todos los meses debe pagar una cuota del crédito hipotecario de $400.000, más contribuciones de bienes raíces, más una niñera y una asesora del hogar, la cuota del auto de la señora, la universidad del hijo mayor y la cuota del crédito hipotecario del departamento que compró para su hijo universitario. Tiene escasa comunicación con sus padres y familiares puesto que el nivel de vida tan rápido y tan competitivo, deshumaniza.

Hoy Pedro tampoco puede dormir, puesto que recibió una mala noticia,…..tiene cáncer……y se va a morir… Ese es el pronóstico médico y el propio también, puesto que no hay ni un atisbo de optimismo en Pedro. La depresión ya había aparecido en su vida hace un tiempo atrás, sin que él ni su familia le tomaran sentido. Su alimentación durante el día siempre fue un verdadero desastre, cero actividad física, cero controles de salud, escasa comunicación y de mala calidad con su esposa y con sus hijos y ya casi adicto a las pastillas para dormir, logrando conciliar el sueño, luego sólo de una sobredosis diaria.

Ahora que conocemos más ampliamente la vida de Pedro Gutiérrez, debemos preguntarnos, ¿Será esta la vida que todos quisiéramos tener? ¿Es Pedro Gutiérrez un hombre exitoso? ¿Es Pedro Gutiérrez un hombre feliz?

No puedo responder por ustedes, pero yo no quiero esta vida y este final ni para mí, ni para mis hijos.

Y todo esto tiene un origen. La sociedad nos ha educado (tanto la que obtenemos de parte de nuestros padres como la de la escuela y luego Universidad o Instituto) buscando principalmente la inculcación de ciertos valores tradicionales para ser “buenas personas”, así como el logro de un “buen profesional” que conozca bien sobre su trabajo. Sin embargo, no creo equivocarme al decir que la gran mayoría de estas “buenas personas” y “buenos profesionales” ignoran lo básico del mundo de las emociones y de los sentimientos. Y no es difícil darse cuenta de ello al ver que las frustraciones del hombre/mujer convergen en desviaciones en los valores adquiridos y en profesionales incompetentes. No necesariamente porque no conozcan sobre su especialidad, sino por decisiones erradas tomadas en situaciones de presión, competitividad, frustración, dolor, etc. Así mismo, encontramos “buenas personas”, pero infelices en su vida personal, pues no han sabido “manejar” sus relaciones amorosas, ya sea con su pareja o con sus hijos, lo que nos ha llevado a un desastre social de actualidad: Separaciones, divorcios, violencia intrafamiliar, disputa de los hijos, juicios por compensaciones económicas y pensiones alimenticias, etc.…

La realidad emocional a la cual nos enfrentamos diariamente dice relación con:

  • Falta de comunicación, comprensión, tolerancia, iniciativa, motivación, falta de tolerancia a la frustración, primero consigo mismo y luego entre las parejas, padres e hijos, profesores y alumnos, subalternos y jefes, colegas, amigos, etc.,

Resultado de este escenario:

  • Enormidad de conflictos personales entre las parejas, padres e hijos, en las empresas, en las escuelas, etc., que llevan finalmente a rupturas matrimoniales, cesantía, suicidios, asesinatos, bajos rendimientos laborales, inasistencias a clases, agresiones en las escuelas, etc.

Es así que, a la fecha, existe un enorme vacío en nuestra educación, que conlleva una gran necesidad:

  • Fomentar la expresión y control de las emociones y las relaciones personales constructivas y enriquecedoras entre los estudiantes de nuestro país, con el fin de formar no sólo conocedores de materias y técnicas, sino también personas felices, auténticas y líderes de sus propias vidas. ¡Es Inteligencia Emocional!

Así como es factible desarrollar la inteligencia racional o cognitiva por medio del estudio constante y permanente, también se puede desarrollar la inteligencia emocional que cada uno de nosotros posee.

 ¿Cuándo es tiempo de comenzar a desarrollar la Inteligencia Emocional?

  • Es ahora. Porque mientras más tiempo pasa, más arraigados tenemos nuestros patrones de conducta y más difícil se hace el modificarlos.

¿Qué tan tempranamente se pueden aplicar procesos de desarrollo formal de la Inteligencia Emocional?

  • Ya en la pre escolaridad se pueden aplicar ciertas técnicas sencillas de resolución de conflictos, de buena convivencia, de tolerancia a las frustraciones, del aprendizaje a compartir sus pertenencias, sus vivencias, sus carencias, etc., a través de técnicas de repetición, por ejemplo. Probablemente no tomarán conciencia aún de lo que están haciendo, pero aprenderán por repetición.

La emoción inteligente favorece las relaciones humanas. Nuestra vida gira en torno a las personas, esposa, pareja, hijos, padres, jefes, colegas, subalternos, tíos, primos, amigos, clientes, proveedores, contador, entrenador, etc.… Podría seguir por largo rato enumerando diferentes roles de personas que forman parte de nuestra vida diaria, pero la idea es entender de que somos seres sociales, insertos en un mundo de relaciones sociales diversas y que nos pasamos los días interactuando con estas personas. Algunas más cercanas que otras, pero de la gran mayoría de ellas, necesitamos algo. El que lo consigamos o no, va a depender en gran parte, de la forma en que negociemos y nos relacionemos con ellos, la emoción que le impregnemos a la conversación y el amor que transmitamos en el mensaje.

Puede parecer cursi, decir que toda conversación y mensaje a transmitir tiene que llevar emoción y amor, sin embargo, esto no significa que abracemos y besemos a cualquier interlocutor, sino a transmitir franqueza, equidad, ética, libertad, tolerancia, respeto, y a su vez fuerza en el mensaje. Sin embargo, muchas veces no somos capaces de transmitir esto, principalmente por nuestros miedos. Miedo a perder en la negociación, miedo a quedar como tonto, por no tener un argumento sustentador, miedo a la gente que está presente, bueno… la infinidad de miedos que nos acompañan en nuestras vidas.

El desarrollo de la Inteligencia Emocional es una necesidad que pide a gritos nuestra sociedad, una sociedad sumida en los conflictos emocionales, sin encontrar salida a ellos. Sin embargo, aún así, los gobiernos de turno, hacen vista gorda a esta tan latente realidad. Se hace cada vez más imperioso iniciativas serias y de largo aliento que incluyan el desarrollo de la Inteligencia Emocional como parte integrante de la educación, desde la Pre escolaridad hasta la educación superior. Es claro que esto involucra un cambio radical a la educación actual, dado que los actuales profesores tampoco han sido formados en la Inteligencia Emocional y formar a profesores que han trabajado toda una vida a la usanza tradicional no es una tarea fácil, por lo arraigado del sistema que ya tienen y porque las antiguas generaciones también llevan con mucho arraigo la tesis de que los sentimientos y emociones no se exteriorizan ni se expresan. Sin embargo, las nuevas generaciones tienen mucho que decir, pues vienen más sensibles, y más abiertos a la expresión de sus emociones y sentimientos. Lo claro y urgente es que hay que empezar ya. ¿Por qué?:

  • Porque los actuales profesores carecen de dicha educación.
  • Por qué estudios realizados por la UNESCO y otros reconocidos estudios indican que la base del aprendizaje está en las emociones.
  • Porque la realidad de hoy en día nos muestra un alto índice de violencia escolar, la cual se replica finalmente en nuestro diario actuar.
  • Porque hoy en día hay una epidemia de “infelicidad” en nuestra sociedad. Y la verdad, es muy difícil salir de ese estado permanente en el cual se sitúa la mayor parte de nuestra sociedad, pues no saben, no tienen la más remota idea de cómo salir de ahí. Claro, si nadie lo enseña.

Desgraciadamente yo tampoco tengo la verdad ni tampoco conozco el camino seguro hacia una vida plena personal y social (“felicidad”). Es sólo mi verdad, mi opinión y ésta es, que la “felicidad” no se construye con más conocimientos en nuestras áreas de trabajo, ni haciendo mejores negocios, ni adquiriendo más cosas materiales. Eso sin duda nos va a hacer más especialistas en nuestras materias, más cotizados en el mercado laboral, podremos aspirar a mejores sueldos, podremos tener un mejor auto, una gran casa, vestimenta de marca, etc.… Sin embargo, si este crecimiento laboral  no va acompañado de un crecimiento en nuestra esencia, esto es, en un crecimiento personal, social y espiritual, entonces estaremos lejos de conseguir la “felicidad”. Por el contrario, si nos educamos primero en nuestro crecimiento personal y social, entonces los aprendizajes de vida y la sabiduría que emana del alma nos llevarán al desarrollo profesional y laboral. ¡Es inteligencia emocional!

“Yo prefiero hacer y equivocar a no hacer nada e ignorar. ¿Y tú?”

“No importa si nos equivocamos en el camino, siempre habrá cómo corregirlo”.

 

Andrea Martel Sotomayor

Autora del libro “Magia y emoción, una sola cuestión”

Escritora, relatora e Ingeniero Comercial

http://andreamartel.megustaescribir.com/

http://sucedioenelmundo.wordpress.com/

Anuncios

Etiquetado:, ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: